<<La gloria o el mérito de algunos hombres es escribir bien; la de otros no escribir nada.>> Jean de la Bruyere, escritor francés.

domingo, 17 de enero de 2010

17 de Enero, Domingo

Las revistas en general suelen premiar la fidelidad de sus lectores, y como yo no podía ser menos no podía dejar de premiar la fidelidad de mi único lector. Asi que para premiarte por tu fidelidad, siendo el dia de tu cumpleaños te voy a hacer mi regalo personal, y que espero te agrade. Es una carta de una de las Treces Rosas, Blanca Brisac. Blanca era católica y nunca fue militante de izquierdas, es más era votante de la CEDA, pero fue fusilada por la relación de su marido con un músico comunista. Esta es la carta que escribió a su hijo Enrique antes de morir.

Querido, muy querido hijo de mi alma,

En estos últimos momentos tu madre piensa en ti. Sólo pienso en mi niñito de mi corazón que es un hombre, un hombrecito, y sabrá ser todo lo digno que fueron sus padres. Perdóname, hijo mío, si alguna vez he obrado mal contigo. Olvídalo hijo, no me recuerdes así, y ya sabes que bien pesarosa estoy.

Voy a morir con la cabeza alta. Sólo por ser buena: tú mejor que nadie lo sabes, Quique mío.

Sólo te pido que seas muy bueno, muy bueno siempre. Que quieras a todos y que no guardes nunca rencor a los que dieron muerte a tus padres, eso nunca. Las personas buenas no guardan rencor y tú tienes que ser un hombre bueno, trabajador. Sigue el ejemplo de tu papachín. ¿Verdad, hijo, que en mi última hora me lo prometes? Quédate con mi adorada Cuca y sé siempre para ella y mis hermanas un hijo. El día de mañana, vela por ellas cuando sean viejitas. Hazte el deber de velar por ellas cuando seas un hombre. No te digo más. Tu padre y yo vamos a la muerte orgullosos. No sé si tu padre habrá confesado y comulgado, pues no le veré hasta mi presencia ante el piquete. Yo sí lo he hecho.

Enrique, que no se te borre nunca el recuerdo de tus padres. Que te hagan hacer la comunión, pero bien preparado, tan bien cimentada la religión como me la enseñaron a mí. Te seguiría escribiendo hasta el mismo momento, pero tengo que despedirme de todos. Hijo, hijo, hasta la eternidad. Recibe después de una infinidad de besos el beso eterno de tu madre.

Blanca


Y además de esta carta, te regalo una canción de Barricada, que también trata del tema de las Trece Rosas, Pétalos:


Y tras este regalo de cumpleaños y premio por la fidelidad me despido de mi único lector, como De costumbre: ESOS ES TODO AMIGO.

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